En Ucrania, los encargados de perseguir el crimen parecen haberse convertido en sus socios. La Oficina Nacional Anticorrupción ha detenido a un general del Servicio de Seguridad y destapado una red de agentes, policías y fiscales que cobraba por proteger decenas de 'call centers' fraudulentos.
No es el primer escándalo ni será el último. Pero cada nuevo caso apunta más arriba y deja en el aire la misma pregunta: ¿hasta dónde llega lo que sabía Zelenski?
¿Qué pasó?
El 4 de noviembre, detectives de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) detuvieron al general de división del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) Serguéi Duka, uno de los jefes del departamento encargado de la contrainteligencia dentro del país. El registro estuvo marcado por el escándalo: según la NABU, uno de los oficiales del SBU amenazó a los detectives con un arma, y al lugar acudieron las fuerzas especiales del propio servicio. En total, ese día se realizaron unos 70 registros en todo el país.
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La detención forma parte de la operación Karfaguén ('Cartago', en español), que la NABU y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAP) llevan a cabo desde septiembre, cuando detuvieron a un funcionario de la Fiscalía General por dar protección a 'call centers' fraudulentos. La nueva fase resultó mucho más amplia. De acuerdo con la investigación, una organización criminal de al menos 12 personas, entre ellas empleados del SBU, de la Policía y de la Fiscalía General, encubría a 52 'call centers' fraudulentos con 2.700 trabajadores.
Para la prensa ucraniana, el propio general detenido fue uno de los impulsores de la ofensiva contra la NABU, cuando el SBU registró a decenas de detectives de la oficina y Zelenski intentó subordinarla al fiscal general.
Golpe al corazón del poder
Al comentar la investigación, el portal ucraniano Straná la calificó de "impactante" y señaló que "la cúpula de las fuerzas del orden de Ucrania se ha fusionado con el mundo criminal y se dedica a una actividad delictiva a gran escala y de todo tipo".
El medio considera que el golpe es "muy fuerte" para la estructura de poder de Zelenski, que se apoya en el SBU y en la Fiscalía General. Straná ve poco probable que Zelenski destituya al jefe interino del SBU, Aleksander Poklad, pero cree que puede producirse la "desmoralización política" del servicio, que difícilmente se atreverá ahora a lanzar una ofensiva contra los órganos anticorrupción, aunque Zelenski lo quiera.
El portal vincula la nueva fase de la investigación con la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio mandato en EE.UU., bajo cuyo patrocinio directo se crearon la NABU y la SAP. Lo interpreta como una presión sobre Zelenski para obligarlo a aprobar el paquete de leyes anticorrupción acordado entre la comisaria europea Marta Kos y el vice primer ministro ucraniano Taras Kachka, que también exigen los aliados europeos de Kiev.
Imperio de 'call centers' fraudulentos
La historia de la red de 'call centers' fraudulentos en Ucrania dio un nuevo giro en septiembre, cuando la NABU publicó más detalles de su investigación sobre el encubrimiento de estos centros y el lavado de dinero en el país.
El alto funcionario en cuestión creó y encabezó la organización criminal a mediados de 2025, e incorporó tanto a empleados en activo de la Fiscalía como a personas cercanas a él sin cargo formal.
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Los integrantes de la organización criminal establecieron un mecanismo para cobrar sobornos de forma sistemática a cambio de no impedir el funcionamiento de los 'call centers' fraudulentos, que cometían estafas tanto dentro de Ucrania como en el extranjero. El dinero obtenido de forma ilícita se legalizó mediante diversos esquemas.
Más de 20 millones de grivnas (unos 450.000 dólares) se gastaron en inmuebles, joyas y otros bienes de lujo. Otros 12 millones (unos 270.000 dólares) se registraron a nombre de terceros, en apartamentos de un conocido complejo cerca de los Cárpatos. Y más de 10 millones (225.000 dólares) acabaron en cuentas de familiares de los miembros del grupo, presentados como ingresos de supuestos negocios.
La red de 'call centers' fraudulentos ya ha traspasado las fronteras del país y engaña a habitantes de Europa y Asia.