El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aconsejó a un reportero de la cadena alemana Deutsche Welle no dar crédito a las afirmaciones vertidas por las autoridades ucranianas. El intercambio tuvo lugar este viernes durante la rueda de prensa posterior a la primera jornada de la reunión de cancilleres del G20 celebrada en Atlanta, EE.UU.
La reacción del diplomático ruso se produjo luego de que el periodista le cuestionara por qué Moscú supuestamente prefería una conversación telefónica entre el presidente Vladímir Putin y Vladímir Zelenski en lugar de un encuentro presencial.
Sorprendido por la premisa, Lavrov indagó sobre el origen de dicha versión; al escuchar que procedía de "funcionarios ucranianos", el canciller zanjó la duda con un categórico "no les crea", reiterando inmediatamente que el mandatario ruso ha expresado en múltiples ocasiones su disposición a recibir a Zelenski en Moscú para una reunión cara a cara.
A principios de septiembre, el asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, reveló que las próximas conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania podrían celebrarse en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos. "Nuestros representantes se reunieron, por ejemplo, en Abu Dabi, y es muy posible que sigan reuniéndose allí", dijo Ushakov en referencia a las negociaciones tripartitas con EE.UU. que se celebraron a finales de enero y principios de febrero. En este sentido, no descartó reactivar ese formato trilateral.
Encontrar una solución diplomática
Vladímir Putin ha manifestado en repetidas ocasiones que su país está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. Enfatizó que es necesario garantizar la seguridad a largo plazo de Rusia y eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN —que Moscú considera una amenaza— y la violación de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania.
La propuesta rusa contempla que Kiev retire completamente sus tropas de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, así como de las provincias de Zaporozhie y Jersón (incorporadas a Rusia después de consultas populares en el 2022) y que reconozca esos territorios, junto con Crimea y Sebastopol, como parte de la Federación de Rusia. Además, deben garantizarse la neutralidad, la no alineación, la desnuclearización, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.


