El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, de visita en China, aprovechó su intervención este jueves en la Universidad de Pekín para lanzar una advertencia al gigante asiático: Europa no aceptará una relación comercial unilateral en la que la independencia económica de Pekín se traduzca en dependencia para la UE.
Steinmeier enfatizó que las empresas europeas no tienen acceso al mercado chino o lo tienen bajo control estricto, mientras que las exportaciones chinas subsidiadas llegan en grandes cantidades a Europa. A esto se suma el control de Pekín sobre materias primas y productos intermedios clave. "La asociación solo funciona si ambas partes tienen algo que ganar", dijo.
"No queremos una nueva confrontación entre bloques. Eso no solo sería peligroso para la seguridad internacional, sino que también supondría una pérdida económica para todos", afirmó.
El presidente aclaró que Europa no pretende desvincularse de China, pero la UE no puede permitir que su base industrial corra peligro. "Es comprensible que China quiera proteger su economía frente a las perturbaciones externas y las influencias negativas", indicó, pero insistió en que una mayor independencia de China no debe generar dependencia de otros países respecto a Pekín ni hacerlos más vulnerables.
Déficit creciente
Mientras tanto, Bruselas endurece su postura hacia el comercio con China. Los líderes de la UE encargaron a la Comisión Europea un mecanismo que, en casos extremos, permitiría cerrar por completo el mercado único a los productos chinos, una iniciativa impulsada por Francia y la propia Alemania. Pekín, por su parte, advirtió que el bloque no lograría concesiones mediante la presión y que estaba dispuesto a defender sus intereses.
El déficit comercial de la UE con China ya alcanza 1.000 millones de euros al día, y las importaciones chinas al bloque crecieron un 45 % en cinco años. Solo en 2025 la UE importó más de un millón de automóviles chinos, mientras que sus exportaciones de coches cayeron un 43 %. Por esto, Bruselas ya aplica aranceles hasta el 35.3% a los coches eléctricos chinos y pactó con Pekín limitar la entrada de sus híbridos.


