El primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten, calificó de "muy estúpida" la posibilidad de comprar gas ruso en medio de la grave crisis energética que ahoga a Europa.
"Comprar energía rusa es una idea muy estúpida; como europeos, hemos demostrado en los últimos años que somos capaces de prescindir de los combustibles fósiles procedentes de Rusia", sostuvo Jetten.
"Puedo asegurarles que no hay ningún líder europeo dispuesto a comprar gas ruso en los próximos años", aseguró el político ante la prensa.
Crisis energética
Tanto la decisión de la UE de romper en general con los hidrocarburos rusos baratos como la imposibilidad de suministrar gas directamente a través del Nord Stream, que fue volado en el 2022, provocaron una crisis energética en el bloque comunitario.
La reciente escalada en Oriente Medio disparó los precios del petróleo y del gas y, como resultado, Europa se enfrenta a una energía todavía más cara, presión sobre los hogares y las empresas, cierres industriales, despidos y una economía cada vez más debilitada.
Las reglas de la UE obligan a los países miembros a rellenar sus reservas de gas hasta al menos el 80 % de la capacidad nacional para diciembre, algo que normalmente se hace en verano, cuando la demanda y los precios suelen ser más bajos. Actualmente, los depósitos de gas están llenos en un 73,7 %. En un escenario de escasez del GNL procedente de Catar y con temperaturas inferiores a la media, el precio del gas podría escalar hasta los 110 euros por megavatio/hora durante el invierno boreal.
Uno de los ámbitos más golpeados resultó ser la industria automotriz, que atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas. La fabricación de automóviles requiere enormes cantidades de energía, especialmente para producir acero, aluminio, productos químicos y baterías. Como consecuencia, el encarecimiento energético ha repercutido sobre toda la cadena de suministro, elevando el coste final de los vehículos y reduciendo los márgenes de beneficio de los fabricantes. En ese contexto, muchas marcas de automóviles conocidas, entre ellas BMW, Porsche, Volkswagen han llevado a cabo amplios recortes de plantilla.


