Del ICE a Venezuela: el cerebro detrás de las decisiones más duras de Trump

Sin haber pasado por las urnas, Stephen Miller supervisa buena parte de la política de la Casa Blanca.

El jefe adjunto de Gabinete para Políticas y asesor de Seguridad Interior de EE.UU., Stephen Miller, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes del círculo cercano del presidente de EE.UU., Donald Trump.

Según Dmitri Kochegúrov, candidato de ciencias políticas e investigador sénior del Instituto de EE.UU. y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia, Miller es una pieza clave para traducir las ideas más radicales del mandatario en decisiones concretas, especialmente en materia migratoria.

Como señala David Klion en un artículo en The Nation, la huella de Miller puede rastrearse en los despliegues del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en ciudades estadounidenses, en el intento de eliminar el derecho de ciudadanía por nacimiento y, cada vez más, en los movimientos más agresivos y unilaterales de la política exterior de la Casa Blanca, desde el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hasta las declaraciones más duras de Washington sobre Groenlandia.

El peso de Stephen Miller dentro de la Administración queda reflejado incluso en cómo lo describen. Steve Bannon, antiguo estratega del actual presidente, lo ha llamado el "primer ministro" de Trump, mientras que la exsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que Miller "supervisa cada política en la que interviene la Administración". 

El camino hacia el trumpismo duro

Miller creció en California en una familia judía con inclinación demócrata, pero su giro ideológico comenzó en la adolescencia, cuando la lectura del libro 'Guns, Crime and Freedom' ('Armas, crimen y libertad'), de Wayne LaPierre, alteró profundamente su visión del mundo. Ya en la escuela secundaria se enfrentó a debates sobre corrección política y educación bilingüe, y más tarde, en la Universidad de Duke, se hizo notar con una columna titulada 'Miller Time', en la que cargaba contra el progresismo.

En su anuario escolar, Miller incluyó una cita de Theodore Roosevelt: "En este país no puede haber un americanismo al cincuenta por ciento. Aquí solo hay lugar para un americanismo al cien por cien, solo para quienes son estadounidenses y nada más".

Más tarde, ya en 2016, se incorporó a la campaña electoral de Trump como redactor de discursos y orador de agitación en los mítines. Miller fue también uno de los autores del discurso inaugural tras la primera victoria de Trump y, con el tiempo, pasó a aparecer con frecuencia en televisión para defender la línea de la Administración.

El arquitecto de la línea dura migratoria

Como señala Dmitri Kochegúrov, una vez instalado en la Casa Blanca, Stephen Miller se convirtió en uno de los principales impulsores de la agenda migratoria de Donald Trump. Participó en el diseño de medidas como la construcción del muro en la frontera con México, la ofensiva contra las ciudades santuario y el decreto conocido como 'veto musulmán', orientado inicialmente a restringir la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana.

El investigador destaca también que Miller presionó para reducir la inmigración legal, reducir las cuotas de refugiados y eliminar programas de protección. Asimismo, fue uno de los promotores de la política de 'tolerancia cero', que provocó la separación de migrantes y sus hijos en la frontera, y más tarde siguió defendiendo medidas destinadas a endurecer tanto la entrada como la permanencia de inmigrantes en Estados Unidos. 

Mientras tanto, la dureza de la agenda migratoria que ha defendido Miller contrasta de forma evidente con la propia historia de su familia. Por línea materna, desciende de Wolf-Leib Glosser, un judío que abandonó a comienzos del siglo XX una pequeña aldea de lo que hoy es Bielorrusia para buscar refugio y una vida más segura en Estados Unidos. Años después, su tío David Glosser se pronunciaría sobre la trayectoria política de su sobrino: "Es una repudiación total de prácticamente todo lo que nuestra familia, nuestra historia familiar y las costumbres y principios de nuestra familia han representado".

Consultada por esa aparente contradicción entre el origen familiar de Miller y su línea política, la Casa Blanca evitó entrar en el fondo de la cuestión. La entonces secretaria de prensa, Karoline Leavitt, se limitó a destacar que Miller es "uno de los asesores más confiables y con más tiempo al servicio del presidente Trump". "El presidente quiere mucho a Stephen", añadió. 

La consolidación de su poder

Según Dmitri Kochegúrov, con el paso de los años la influencia de Miller llegó a tal nivel que, al comienzo del segundo mandato de Trump, empezó a ser descrito como "el funcionario más influyente de la Casa Blanca desde Dick Cheney", el vicepresidente de EE.UU. entre 2001 y 2009, bajo la Presidencia de George W. Bush.

El politólogo subraya que al inicio del segundo mandato de Trump se llegó a contemplar a Miller para cargos como el de fiscal general o jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Finalmente, se convirtió en el jefe adjunto de Gabinete para Políticas y recibió el puesto de asesor presidencial para Seguridad Interior, una función que le da margen para supervisar la política interna y coordinar el trabajo de distintas agencias del Poder Ejecutivo.

Como enfatiza ABC News, sin haber pasado por una elección, Miller se ha ido instalando en el núcleo donde se toman las decisiones más sensibles de la Administración. En esa línea, Bruce Wolpe, investigador sénior del United States Studies Centre, lo calificó de "formidable" y sostuvo que es la figura más poderosa del equipo de Trump después de la jefa de Gabinete, Susie Wiles. "Tiene una posición dominante sobre cuestiones que preocupan mucho a Trump, en particular la inmigración… y no se trata solo de política interna", afirmó. "También viaja con el presidente. Se sienta en reuniones en Oriente Medio. Es un estímulo constante para implementar lo que Trump quiere", añadió. 

Mucho más que un asesor

A juicio de Kochegúrov, el peso político de Miller no termina en la Administración actual. El analista sugiere que sus horizontes de planificación podrían extenderse más allá de los dos mandatos de Trump y no descarta que pueda aspirar a un puesto de relieve en una futura Administración republicana.

Este grado de influencia ha sido reconocido incluso por el propio Trump. En mayo de 2025, al ser preguntado por NBC News sobre la posibilidad de que Miller asumiera el cargo de asesor de Seguridad Nacional, el mandatario respondió: "Bueno, me encantaría tener a Stephen ahí, pero eso sería un descenso. Stephen está muy… Stephen está mucho más arriba en la jerarquía que eso, en mi opinión".