¿La fuga de Flávio Bolsonaro puede desatar un conflicto regional?

La polémica salida del político conservador pone en la mira la actuación de las autoridades en Ecuador, Argentina y EE.UU.

La huida del excandidato presidencial de Brasil, Flávio Bolsonaro, a través de una operación que hasta ahora involucra a los gobiernos de Argentina, Ecuador y EE.UU., podría enturbiar aún más el clima diplomático en la región a las puertas del cuarto mandato que Luiz Inácio Lula da Silva comenzará en enero próximo.

La sorpresiva remontada de Lula en el balotaje del domingo activó el desconocido "plan B" que tenía Bolsonaro, que era escapar a EE.UU. ante la catarata de problemas judiciales que enfrenta en Brasil, en donde se le investiga por presunto lavado de dinero, evasión fiscal, corrupción, desvío de fondos públicos y desinformación durante la campaña electoral.

Bolsonaro confiaba en una inminente victoria en la segunda vuelta de la elección presidencial de Brasil que se llevó a cabo el domingo 25 de octubre, lo que sumaría al gigante suramericano a la oleada de políticos de derecha que se impusieron en los comicios de América Latina en los últimos dos años.

Pero, contra todos los pronósticos, Lula obtuvo una épica reelección y de inmediato la justicia reactivó su presión contra Bolsonaro. Al día siguiente del balotaje, el Supremo Tribunal Federal (STF) le notificó la prohibición de salir del país y la orden de entregar sus pasaportes. El excandidato no cumplió con la medida, así que sus documentos fueron invalidados.

"Nunca pensé en salir del país", afirmó el senador al prometer que permanecería en Brasil, entregaría sus pasaportes y se defendería en tribunales. Pero cambió de idea, ya que de pronto desapareció de la escena pública. Nadie sabía dónde estaba. Hasta este 28 de octubre.

Bolsonaro en el extranjero

Mientras la justicia y la prensa lo buscaban, el excandidato planeaba fugarse con la ayuda de autoridades de Argentina y Ecuador, países con gobiernos alineados con EE.UU., el destino final del ex candidato presidencial. Allí, en el estado de Florida, está su hermano Eduardo, también prófugo de la justicia brasileña. El presidente Donald Trump reconoció que no tenía problema alguno en recibirlo en el país.

Bolsonaro llegó este 28 de octubre a Florida, en un momento que fue grabado en video. En el material, que ya circula en las redes sociales, se puede ver el instante en que el político desciende de su aeronave junto a su esposa y dos hijas.

Los rumores de la huida de Bolsonaro se diseminaron en la prensa argentina y brasileña al mediodía del 27 de octubre. Siguieron horas colmadas de especulaciones y contradicciones del Gobierno argentino. Funcionarios desmentían a cada rato las versiones de que el político ultraconservador había entrado a Argentina desde la frontera terrestre con Brasil.

El vocero presidencial, Adrián Ravier, negó el ingreso de Bolsonaro al país o una solicitud de asilo por su parte. Pero horas más tarde, ya en la madrugada del 28 de octubre, la Dirección Nacional de Migraciones, que primero había desmentido la información, se contradijo y confirmó que Bolsonaro había pasado por Argentina. 

Los datos oficiales reportaron que Bolsonaro, su esposa Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y sus dos hijas ingresaron al país a las 22:50 del martes 27 de octubre, a través del paso fronterizo de Puente internacional Tancredo Neves, ubicado en Misiones. La familia permaneció 40 minutos en suelo argentino, ya que a las 23:30 abordó un vuelo privado con destino a Guayaquil.

Contradicciones

Las versiones contradictorias del Gobierno argentino, que ya confirmó que no iba a felicitar a Lula por su victoria electoral, amenaza con convertirse en una crisis política, ya que la oposición al presidente Javier Milei comenzó a exigir explicaciones.

La diputada Marcela Pagano, por ejemplo, interpuso una denuncia por el "ingreso clandestino" de Bolsonaro. "La frontera argentina no es un pasillo VIP de nadie. La soberanía no se negocia ni se presta", advirtió.

Las implicaciones políticas son múltiples, en particular con respecto a la relación entre Argentina y Brasil, ya que representan las economías más grandes de Sudamérica, son los principales socios comerciales mutuos y forman parte del Mercado Común del Sur (Mercosur), que también integran Paraguay y Uruguay.

La tensión ha marcado la relación entre ambos países en los últimos años, debido al tono altisonante que ha adoptado Milei hacia Lula. El vínculo diplomático se agrietó aún más en julio pasado, cuando Lula retiró a su embajador de Argentina, en protesta por los agravios proferidos en su contra por su homólogo, quien lo llamo "ladrón", "presidiario" y "basura socialista". Desde entonces, la representación quedó a nivel de encargados de negocios.

Tensiones a la alza

Ahora, falta saber la respuesta política y diplomática que ofrecerá Brasil ante la ayuda que el Gobierno de Milei le brindó a Bolsonaro. El involucramiento de las autoridades argentinas fue tal, que, según el diario La Nación, el asesor presidencial Santiago Caputo recibió y despidió personalmente al excandidato prófugo, a quien sus propios aliados en Brasil han calificado como "cobarde".

La participación de Ecuador en el operativo también queda bajo la lupa. Daniel Noboa forma parte de los políticos que están en la órbita de Trump pero, a diferencia de Milei, fue uno de los primeros en felicitar a Lula por su victoria.

Todo ello enrarece el clima político en la región, en donde EE.UU. aspiraba a consolidar su influencia con un triunfo de Bolsonaro que no se materializó. En cambio, en el Gobierno brasileño se mantuvo Lula, uno de los pocos presidentes latinoamericanos que ha enfrentado con firmeza las reforzadas políticas intervencionistas de Trump.