Francia arde en protestas: a qué se deben, qué se exige y qué está pasando
En medio de las protestas que ya sacuden Europa varias semanas, los inversores han optado por ahora por mantenerse prácticamente al margen de los países de la Unión Europea que no forman parte del núcleo económico, entre ellos Francia, al considerar que la situación es muy fluctuante e incierta como para arriesgar capital, informó el 23 de octubre CNBC, citando a expertos.
"Nosotros, como inversores, por el momento hemos optado prácticamente por evitar todos los países que no son clave en Europa: la situación es demasiado inestable y hay demasiada incertidumbre como para querer involucrarnos realmente", declaró John Stopford, responsable de renta fija multiactivos en la gestora de inversiones Ninety One.
A medida que se agravan los problemas económicos y políticos de Francia, aumenta la preocupación por una posible extensión de sus tensiones de deuda al resto de la eurozona, señala el medio. El mayor temor es la fragmentación, es decir, que países con la misma moneda afronten costos de endeudamiento muy desiguales, lo que incrementa la tensión en los mercados y el riesgo para las economías más vulnerables.
En este contexto, Stopford indicó que, desde la óptica de los inversores en renta fija, Francia ha dejado de percibirse como un país central o semicentral de Europa y empieza a ser tratado cada vez más como parte de la periferia, una evolución que calificó de "bizarra" teniendo en cuenta la trayectoria histórica de la nación dentro de la UE y su peso económico en el continente. En su opinión, la situación en Francia "no pinta bien".
"Estamos profundamente inmersos en la crisis francesa", afirmó Carsten Brzeski, director global de análisis macro y economista jefe para la eurozona en el grupo financiero ING.
"No existe un riesgo inminente de un problema de liquidez para el Gobierno francés, pero la falta de confianza de los mercados de bonos y la crisis en curso deberían, finalmente, hacer que París asuma la situación con gran urgencia", agregó.
Por su parte, los estrategas de la gestora de activos BlackRock señalaron que el entorno actual es "sustancialmente diferente" al que precedió a la crisis de deuda de la eurozona de 2011-2012, y que ahora la región está mejor preparada para resistir tensiones financieras, aunque agregaron que "siguen siendo posibles una mayor volatilidad y efectos de contagio".
"La venta de bonos franceses ilustra cómo la competencia por el capital está reconfigurando los mercados de renta fija en medio de un reajuste global de tasas", argumentaron. "El aumento del endeudamiento estatal y de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial está elevando los costos de financiación y sometiendo a mayor escrutinio a los prestatarios con fundamentos financieros deteriorados", agregaron.
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Asimismo, George Lagarias, economista jefe de la consultora Forvis Mazars, afirmó que Francia ya se encuentra en una crisis de deuda, citando una relación deuda-PIB del 119 % al cierre del segundo trimestre de 2026, cercana al 128 % de Grecia a finales de 2009.
Según explicó, un efecto contagio implicaría una mayor ampliación del diferencial de rendimiento entre Francia y Alemania, seguida de un alza en los precios de los seguros contra impago, es decir, en el costo de asegurar la deuda.
"Italia y España enfrentarían mayores costos de endeudamiento y tendrían que recortar el gasto fiscal, lo que podría provocar reacciones políticas adversas en sus propios países", dijo el experto a CNBC. "La periferia europea quedaría bajo una presión enorme, aunque sus finanzas estén mucho mejor que hace unos años", concluyó.
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