El periodista estadounidense Tucker Carlson atribuyó este 21 de octubre el estallido de protestas y disturbios en Francia a la combinación de la "economía 'boomer'" —concentración de riqueza en los mayores— y la migración masiva, afirmando que si se mezclan ambos factores, "la gente va a empezar a quemar cosas".
Señaló que los disturbios comenzaron como protestas por el sistema educativo, aunque, según su lectura, apuntaban a un malestar económico más amplio. "En realidad, eran protestas contra la naturaleza de la economía francesa", dijo.
Estudiantes "injustamente excluidos"
Para explicar qué entiende por "economía 'boomer'", indicó que se trata de sociedades donde "la mayor parte de la riqueza" está en manos de personas mayores, mientras que los jóvenes acumulan una porción mínima. En ese contexto, sostuvo, el enojo responde a que se sienten "injustamente excluidos" del modelo.
Como ejemplo, Carlson apuntó que el gasto público se inclina hacia los jubilados y no hacia los servicios actuales. "Algo así como 30 % de todo el presupuesto educativo francés" no va a escuelas, sino a "la jubilación de maestros retirados", aseveró, y calificó esa dinámica de "disfuncional".
A partir de ese malestar, de acuerdo con el reportero, la frustración acumulada eleva el riesgo de agresividad en las calles y, en tales circunstancias, las reuniones de estudiantes "tienden a volverse violentas".
El factor migración
Carlson argumentó posteriormente que en los disturbios se expresa un componente demográfico y migratorio, ya que muchos participantes no parecían "muy franceses". En ese sentido, añadió que la situación presente en el país europeo "es el resultado de la migración masiva", con un énfasis particular en flujos desde África subsahariana.
En función de su relato, la escala y el origen de esas corrientes pueden replicar en la nación problemas relacionados con los lugares de procedencia. "Cuando importas a mucha gente de lugares peligrosos y caóticos, probablemente repliques las condiciones que dejaron", agregó.
En su opinión, el escenario se agrava por un problema de identidad nacional, donde, al mismo tiempo, "las élites" no impulsan la integración. "Esto es lo que ocurre cuando traes gente que no comparte la cultura del país al que llega y cuando las élites no intentan forzar la asimilación de la nueva población", especificó.
Finalmente, Carlson describió lo ocurrido como una degradación tolerada "durante décadas" y concluyó en que la dirigencia tenía la capacidad para frenar los disturbios desde el inicio, pero optó por no hacerlo: "Si las autoridades francesas hubieran querido reprimir al principio, ciertamente podrían haberlo hecho".



