El uso de armas nucleares y de la inteligencia artificial con fines criminales podría llevar a la extinción humana para el año 2100, según una investigación de The Lancet publicada este 10 de octubre.
Los autores del artículo evaluaron cientos de amenazas potenciales, dividiéndolas en cuatro niveles dentro de una pirámide. Las dos situaciones mencionadas se encuentran en la cima. A continuación figuran 15 grandes amenazas catastróficas para la salud, cada una de las cuales podría ocasionar pérdidas de al menos 1.000 millones de años de vida saludable para 2100, según los escenarios analizados por los investigadores. Incluyen:
- obesidad;
- bajo nivel educativo;
- desigualdad de ingresos;
- mala salud mental;
- tabaquismo;
- hipertensión;
- envejecimiento poco saludable;
- conflictos tradicionales;
- pandemias (de origen natural);
- cambio climático;
- contaminación atmosférica;
- resistencia a los antimicrobianos;
- alto consumo de alcohol;
- desnutrición infantil;
- colapso de la ayuda al desarrollo en el ámbito de la salud (DAH).
Qué nos espera
Los investigadores, además, predijeron lo que le espera a la humanidad si las tendencias actuales en economía, salud, educación y clima persisten.
Según indicaron, la población mundial aumentará desde los actuales 8.000 millones hasta más de 9.500 millones, y después disminuirá, aunque seguirá siendo superior a la actual. El proceso se debe a la reducción de la tasa de natalidad, subrayaron.
Al mismo tiempo, la esperanza de vida media subirá en aproximadamente 8,65 años durante los siguientes 75 años. Sin embargo, la esperanza de vida con buena salud, es decir, la cantidad de años vividos sin enfermedades graves ni discapacidad, lo hará solo en 5,69 años. ¿Qué significa esto para la gente? Si bien las personas vivirán más tiempo, pasarán una mayor parte de su vida con enfermedades crónicas, como diabetes, artritis, problemas cardíacos o trastornos mentales.
La distribución de la población en el planeta también se modificará. En el África subsahariana, la población crecerá de alrededor desde el 15 % actual hasta el casi 37 % para el año 2100. Esto se debe al alto nivel de fecundidad en los países africanos, mientras que en Asia, Europa y América la tasa seguirá cayendo.
En el ámbito económico, la brecha entre naciones ricas y pobres se profundizará. La situación será especialmente grave en el África subsahariana, donde el crecimiento económico será muy lento y la población seguirá subiendo rápidamente. En la educación se observa la tendencia inversa. El nivel educativo medio se incrementará en todas las regiones del mundo, y la brecha educativa entre los naciones ricas y pobres disminuirá.
El mensaje de los investigadores a la humanidad
Para mitigar los efectos negativos, los autores del estudio instaron a los países a abandonar cuanto antes las respuestas a corto plazo ante las crisis y pasar a una planificación sistémica a largo plazo, restaurar la solidaridad global y la confianza en la ciencia y las instituciones, aumentar drásticamente la ayuda a las naciones más pobres, introducir una regulación estricta para tecnologías peligrosas, como la inteligencia artificial, y continuar con el desarme nuclear.
Además, de acuerdo con sus palabras, cada Estado debería crear sistemas de salud que anticipen y prevengan las amenazas con antelación, y que puedan reaccionar a ellas rápidamente. Asimismo, propusieron aumentar las inversiones en avances científicos innovadores y establecer el Lancet Monitor de Amenazas Globales para la Salud del Siglo XXI, destinado a evaluar periódicamente los riesgos emergentes.



