El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que la ejecución por fusilamiento del exmayor del Ejército Nidal Malik Hasan será pública para que la población comprenda las consecuencias de actos como el ataque que cometió en 2009 contra la base militar de Fort Hood, en Texas.
"Será en Fort Hood. Será un jueves. A la 1:00 en punto, la misma hora del ataque, soldados con fusiles harán la ejecución. [...] Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, que sea público, porque deben entender que estas cosas tienen graves consecuencias", declaró Hegseth al ser consultado por un periodista.
Hasan, de 56 años, fue condenado a muerte en agosto de 2013 tras ser declarado culpable de 42 cargos. En noviembre de 2009, abrió fuego en Fort Hood, donde mató a 13 personas e hirió a otras 32.
El fusilamiento está previsto para el 3 de diciembre y será la primera ejecución militar en Estados Unidos en 65 años (desde abril de 1961), y la primera vez que las Fuerzas Armadas estadounidenses utilizan un pelotón de fusilamiento desde 81 años (desde 1945).
"Cultura de la letalidad"
Geoffrey Corn, profesor de Derecho en la Universidad Tecnológica de Texas y exintegrante del cuerpo jurídico del Ejército estadounidense, dijo a CBS News que la decisión de retransmitir la ejecución plantea "importantes cuestiones morales, más allá de las relacionadas con la pena de muerte en general". "Convertir la ejecución de una pena así en algún tipo de espectáculo público que evoca ecos del pasado que creíamos haber dejado atrás", advirtió.
Por su parte, Brenner Fissell, profesor de Derecho en la Universidad Villanova y vicepresidente del Instituto Nacional de Justicia Militar, señaló que los pelotones de fusilamiento están siendo considerados una alternativa menos inhumana a la inyección letal, debido a las dificultades para conseguir los fármacos necesarios y profesionales dispuestos a participar.
"Los pelotones de fusilamiento pueden ser una forma más rápida, limpia y precisa de ejecutar a un preso", afirmó. Sin embargo, consideró que ese no sería el motivo principal de la decisión de Hegseth, sino la imagen de masculinidad y carácter militar que proyecta el método, vinculada a la "cultura de la letalidad" que el secretario busca destacar.


