Este martes, el Ministerio de Defensa de Rusia informó del derribo de 1.750 drones y 17 misiles de crucero Flamingo lanzados por las Fuerzas Armadas de Ucrania. El proyecto de análisis de seguridad Vatfor calculó que eso equivale a un objetivo cada 50 segundos durante 24 horas seguidas.
La conclusión a la que se llega no la encontrará en los medios occidentales: el sistema ruso de defensa antiaérea, que se ha transformado por completo desde el inicio del conflicto, está demostrando que es el más eficaz del mundo.
Rusia reinventó su escudo aéreo
Al comienzo del conflicto, el sistema ruso de defensa antiaérea era más clásico y estaba adaptado para repeler ataques de misiles de crucero y balísticos lanzados desde aviones, explicó en una conversación con RT el cofundador del proyecto Vatfor y analista militar Serguéi Poletáyev.
"Es decir, era un sistema pesado, construido en torno a grandes complejos de defensa antiaérea: S-300, S-400, Buk y otros sistemas. En términos generales, las raíces de esta organización y los principios sobre los que está construida esta defensa antiaérea se remontan todavía a los años 60 y 70", señaló.
Pero en la guerra moderna los tipos de armamento han cambiado radicalmente y ahora predominan los drones baratos, que, pese a su bajo coste, son capaces de causar graves daños a importantes instalaciones civiles y militares.
"Los drones en sí mismos son objetivos sencillos. La cuestión es disponer de medios de detección e interceptación baratos", indicó Poletáyev. Y Moscú comenzó a transformar notablemente su sistema.
Uno de los ejes de la modernización de la defensa antiaérea es la incorporación de drones interceptores.
Entre los más recientes se encuentra el dron automatizado Yolka ('Abeto', en español), al que el Ministerio de Defensa ruso definió como "la pesadilla de los drones enemigos". Es pequeño, rápido y fácil de controlar, cuenta con guiado inteligente y apunta a los puntos más vulnerables del blanco. No lleva explosivos y destruye el objetivo por impacto directo, lo que reduce los riesgos para las personas y la infraestructura cercana.
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En mayo se presentó, además, el sistema de artillería antiaérea Citadel, pensado para proteger instalaciones fijas. Usa munición programable: calcula el punto óptimo de detonación en la trayectoria del objetivo y programa el proyectil antes del disparo. Puede detectar y seguir blancos aéreos a cualquier hora y con cualquier clima.
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Pruebas diarias
El sistema ruso de defensa aérea está siendo puesto a prueba por ataques que involucran miles de drones, un desafío de enorme complejidad para cualquier red de defensa antiaérea.
Como se mencionó, solo el martes fueron derribados más de 1.750 drones, mientras que el día de las elecciones más de 1.600 drones se dirigieron hacia Moscú.
Aun así, de acuerdo con los expertos, el sistema sigue demostrando un alto grado de eficacia.
"Si recopilamos meticulosamente todas las pruebas disponibles, y son muchas, veremos que, en comparación con la cantidad de drones empleados, el número de impactos contra objetivos en tierra es, en realidad, insignificante. Esto demuestra la elevada eficacia de la defensa antiaérea", afirmó el analista militar Dmitri Kórnev.
"Hay que recordar que organizar una defensa antiaérea capaz de interceptar el 100 % de los objetivos es extremadamente difícil, por no decir prácticamente imposible. Sin embargo, incluso una tasa de interceptación del 90 % o ligeramente inferior o superior, ya constituye un resultado muy bueno, prácticamente ideal", concluyó.
Para Serguéi Poletáyev uno de los puntos fuertes de la defensa antiaérea rusa es que demuestra su eficacia durante un periodo prolongado y alcanza una tasa de derribo del 98-99 % de los objetivos.
"El principal principio, el principal criterio, por así decirlo, el indicador integral es que la defensa antiaérea debe debilitar los ataques aéreos hasta tal punto que no permita al adversario infligir una derrota estratégica sistemática", especificó.
¿Y la Cúpula de Hierro de Israel?
El sistema de defensa antiaérea que más fama tiene en todo el mundo es el israelí, Cúpula de Hierro, que recibe elogios con frecuencia. Sin embargo, no ha sido sometido a una carga semejante durante un periodo tan prolongado como la que afronta el ruso.
"Se considera que el sistema es muy eficaz, pero, como demuestra la práctica, está bien diseñado para hacer frente a un tipo concreto de objetivos, es decir, a esos cohetes artesanales lanzados desde la Franja de Gaza y desde el Líbano. Como demostró el conflicto con Irán, ante ataques más o menos masivos por parte de un Estado grande y, por así decirlo, sistemático, la defensa antiaérea israelí tiene muchas dificultades para resistir", aseveró Poletáyev.

"Literalmente, en cuestión de días se agotaron los medios para repeler los ataques iraníes, o al menos se agotaron en gran medida, y comenzaron a producirse importantes brechas en la defensa", agregó.
Al mismo tiempo, destacó que Israel es, en sí mismo, un país más pequeño y, por tanto, tiene menos objetivos que proteger. Además, gran parte de las tareas de seguimiento, detección, reconocimiento y vigilancia mediante radares las proporciona mayormente Estados Unidos.
También mencionó el sistema ucraniano, aunque reconoció que es mucho menos eficaz que el ruso, algo que, según él, se desprende de las cifras sobre cuántos proyectiles alcanzan sus objetivos y cuántos son derribados.
"No hay más ejemplos de sistemas realmente eficaces; todos los demás están, por así decirlo, en modo de espera. Y ahora mismo todo el mundo está agarrándose la cabeza, porque se entiende que Alemania no está protegida. No sé si toda Europa, pero en Estados Unidos también surgen grandes interrogantes sobre su propio sistema de defensa antiaérea, precisamente a medida que se acumula cada vez más experiencia del conflicto ruso-ucraniano", concluyó.



