El régimen de Kiev solicitó en 2022 el ingreso acelerado en la OTAN. Cuatro años después, Ucrania sigue siendo jurídicamente un país socio, sin invitación, sin hoja de ruta, sin membresía, pero también sin una negativa formal. Se encuentra en un estado que la metáfora del 'gato de Schrödinger' describe con mayor precisión: simultáneamente dentro y fuera del organismo, dependiendo de quién y cómo decida 'abrir la caja'.
El propio bloque militar expone en su página web que Ucrania no es parte de sus miembros, sino un país socio, lo que significa que "coopera estrechamente con la Alianza, pero no está cubierta por la garantía de seguridad del tratado fundacional".
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Una solicitud no equivale a la adhesión
El 30 de septiembre de 2022, Vladímir Zelenski firmó junto con el presidente de la Rada Suprema (Parlamento), Ruslán Stefanchuk, y el entonces primer ministro Denís Shmygal la solicitud para la adhesión del país a la organización mediante un "procedimiento acelerado".
"'De facto', ya hemos completado nuestro camino hacia la OTAN", declaró en aquel momento el jefe del régimen ucraniano, indicando que "Ucrania solicitaba que se convirtiera en ley" y asegurando que "es posible".

Kiev citó como ejemplos a Finlandia y Suecia que presentaron sus solicitudes el 18 de mayo de 2022, sin haber pasado por el Plan de Acción de Membresía previo, un programa de la OTAN que abarca reformas políticas, económicas, de defensa, de recursos, de seguridad y jurídicas de los países aspirantes. Helsinki se adhirió el 4 de abril de 2023 (unos 10,5 meses después de la solicitud) y Estocolmo el 7 de marzo de 2024 (casi 22 meses después), mientras Ucrania lleva esperando 48 meses.
Tras el anuncio de Kiev, el entonces secretario general de la asociación, Jens Stoltenberg, subrayó que "la puerta de la OTAN permanece abierta" y los aliados "apoyan el derecho de Ucrania a elegir su propio camino y a decidir qué tipo de acuerdos de seguridad desea adoptar". Sin embargo, recordó que la decisión sobre la adhesión debe ser tomada por todos los miembros y "estas decisiones se toman por consenso".
Sin calendario ni condiciones específicas
Desde entonces, los aliados elaboran cuidadosamente la redacción sobre el futuro de Ucrania en las declaraciones conjuntas de sus cumbres anuales.
En la cumbre de Vilna (Lituania) de 2023, reafirmaron que "el futuro de Ucrania está en la OTAN" y eximieron oficialmente a Kiev del requisito del Plan de Acción de Membresía. Además, se creó el Consejo OTAN-Ucrania. Sin embargo, Kiev se quedó sin la invitación; tampoco se estableció un calendario ni se detallaron condiciones específicas. "Estaremos en condiciones de invitar a Ucrania a unirse a la Alianza cuando los aliados estén de acuerdo y se cumplan las condiciones", afirmó el bloque en una declaración.
Por su parte, Zelenski lanzó críticas contra la organización, declarando que "resulta insólito y absurdo que no se establezca un plazo ni para la invitación ni para la adhesión de Ucrania, mientras que, al mismo tiempo, se añaden términos vagos sobre 'condiciones' incluso para invitar al país.
¿Un camino "irreversible"?
Mientras, en la cumbre de Washington (EE.UU.) de 2024, los aliados se comprometieron a apoyar a Ucrania en su "camino irreversible" hacia la integración euroatlántica, "incluida la adhesión a la OTAN". Las decisiones de la reunión se describieron como un "puente" hacia la membresía. Así, se resolvió establecer el mando NSATU para coordinar la ayuda militar y el entrenamiento de las tropas ucranianas; su cuartel general se instaló en Wiesbaden, Alemania. También se creó un puesto de alto representante de la OTAN en Kiev y se asumió el compromiso de proporcionar al menos 40.000 millones de euros en ayuda militar durante el próximo año. Sin embargo, de nuevo no estableció ningún plazo para la admisión.
Siete meses después, el concepto de "irreversibilidad" chocó con la nueva administración estadounidense. En febrero de 2025, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, declaró en la sede de la OTAN en Bruselas que Washington no considera la adhesión de Ucrania como un resultado realista de un acuerdo de paz. Posteriormente, Donald Trump afirmó que esa idea podía olvidarse, argumentando que el empeño de Ucrania por ingresar en el bloque militar era probablemente la propia causa del conflicto con Moscú.

El nuevo secretario general, Mark Rutte, encontró una fórmula para no contradecir a nadie, señalando que el camino de Kiev hacia la Alianza Atlántica seguía siendo "irreversible". No obstante, enfatizó en que "nunca se le ha prometido a Ucrania que, como parte de un acuerdo de paz, se uniría a la OTAN".
Así, en la cumbre en La Haya (Países Bajos) de 2025, la OTAN publicó una declaración considerada la más breve en su historia, donde dedicaron una sola frase al país eslavo: "Los aliados reafirman su compromiso soberano permanente de brindar apoyo a Ucrania, cuya seguridad contribuye a la nuestra". De este modo, la ayuda al régimen de Kiev había pasado a ser una cuestión individual de cada nación en lugar del bloque en su conjunto. Mientras, el tema de la membresía ni siquiera se mencionó.
En la siguiente cumbre, que se celebró en 2026 en Ankara (Turquía), los miembros del organismo afirmaron que Ucrania "contribuye a la seguridad transatlántica" y que los aliados estaban unidos en su "apoyo inquebrantable". Tampoco apareció ni una palabra sobre la adhesión. Sin embargo, los miembros se comprometieron a aportar "70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania" ese año y reafirmaron "su compromiso soberano de mantener, como mínimo, niveles equivalentes en 2027".
"Un par de países se muestran reticentes"
Por su parte, Rutte mencionó en abril de 2025 que "un par de países se muestran reticentes" a la adhesión acelerada de Ucrania, entre los cuales, aparte de EE.UU., están Alemania, Eslovaquia y Hungría. "Por tanto, no creo que el asunto esté sobre la mesa en este momento; hablo desde un punto de vista práctico", dijo, añadiendo que no cree que sea posible resolver la cuestión a corto plazo.
En particular, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, afirmó abiertamente en 2024 que está "en contra de la adhesión de Ucrania a la OTAN y la vetará". "Sería simplemente una base para la Tercera Guerra Mundial, nada más", advirtió.
El año pasado, el entonces jefe del Gobierno húngaro, Viktor Orbán, declaró que "Ucrania, o lo que quede de ella, volverá a ser una zona de amortiguación", añadiendo que "no se convertirá en miembro de la OTAN". Su sucesor, Péter Magyar, también se pronunció en contra del suministro de armas a Kiev y de su rápida integración a la UE y a la OTAN.
Asimismo, el excanciller alemán Olaf Scholz subrayó que "un país que está en guerra no puede convertirse en miembro" del bloque. Mientras, Friedrich Merz indicó en 2025 que "Ucrania tiene posibilidades de unirse a la Unión Europea" y "esto sin duda se producirá antes de la adhesión a la OTAN, si es que llega a materializarse algún día". En mayo de 2026, propuso un nuevo estatus especial como "miembro asociado" de la UE, sin mencionar la Alianza Atlántica.
"Esto nunca sucederá"
Incluso, en Ucrania hay voces que han comenzado a dudar de la posibilidad de unirse al organismo.
Así, Valeri Zaluzhny, excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la nación eslava y actualmente embajador en el Reino Unido, indicó en agosto que "esto nunca sucederá". Según él, dado el "nivel actual de desarrollo de las Fuerzas Armadas de Ucrania", la adhesión del país a la Alianza es imposible, ya que la OTAN, en su opinión, "sigue guiándose por doctrinas arraigadas en la Segunda Guerra Mundial".
El propio Zelenski, aunque públicamente insiste en el rumbo inalterado de la OTAN, reconoció en 2025 el bloqueo estadounidense, recordando que Joe Biden le dijo antes del conflicto con Rusia que Ucrania no formaría parte de la agrupación. También afirmó en 2022 que un tercio de sus miembros no ven a Kiev como parte de ella.

Garantías "al estilo del Artículo 5"
Paralelamente a las conversaciones sobre la OTAN, se está desarrollando otro debate sobre garantías de seguridad que podrían servir de sustituto a la adhesión. Roma propuso en enero incluir en un futuro plan de paz garantías inspiradas en el artículo de defensa colectiva del tratado fundacional. "Un elemento central de las conversaciones fue la definición de compromisos de seguridad inspirados en el Artículo 5 de la OTAN, un modelo que Italia ha defendido durante mucho tiempo", declaró la Oficina de la primera ministra, Giorgia Meloni.
A su vez, Politico informó el año pasado que Estados Unidos está dispuesto a ofrecer a Ucrania un acuerdo "al estilo del Artículo 5", pero sin el despliegue de tropas aliadas a lo largo de la línea de contacto; en su lugar, la vigilancia se realizaría mediante sensores, drones y satélites. Se trata de un compromiso político que carece de la fuerza jurídicamente vinculante de la defensa colectiva. El medio señaló que sin la adhesión formal, Ucrania va a depender de acuerdos bilaterales que "no tienen el mismo peso ni la misma fuerza vinculante".
Postura de Rusia: un "no" a la OTAN en sus fronteras
La postura de rechazo de Moscú respecto a la adhesión de Ucrania a la OTAN permanece inalterada durante años. Las autoridades rusas han expresado en repetidas ocasiones que las aspiraciones de Kiev de entrar en la alianza fueron una de las principales causas del inicio de la operación especial militar en febrero de 2022.
"Desde los primeros pasos en la construcción del espacio postsoviético y de la nueva Rusia, siempre partimos de la premisa de que Ucrania es un Estado neutral. Pero entonces, de repente, consagraron en su Constitución el requisito y el objetivo de adherirse a la OTAN. Esa es también una de las razones del conflicto que aún persiste", declaró en octubre el presidente ruso, Vladímir Putin. El estatus de neutralidad de Ucrania, reiteró, sigue siendo uno de los objetivos de Moscú.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, manifestó en septiembre que Moscú está dispuesto a buscar compromisos razonables, pero no ha cambiado los objetivos de garantizar su seguridad, impedir la presencia de la OTAN en sus fronteras y velar por los derechos legítimos de los rusos y de las personas de habla rusa que llevan siglos viviendo en estas tierras. También indicó que Rusia "siempre está dispuesta a negociar" y que "nunca ha retrasado tales negociaciones".
Además, desde el Kremlin insistieron en que no permitirán que las fuerzas de la Alianza aparezcan en el país vecino. "La operación militar especial se lleva a cabo precisamente para garantizar que no haya tropas de la OTAN en territorio ucraniano", dijo en julio el portavoz presidencial Dmitri Peskov. Asimismo, calificó la cuestión de la adhesión de Kiev al bloque como "una de las fundamentales" que requiere un "debate especial", y reafirmó que descartar tal idea es una de las exigencias firmes de Rusia.
De este modo, cuatro años después de aquella solicitud acelerada, Ucrania no ha recibido ni una invitación ni un rechazo: solo una promesa que, como el 'gato de Schrödinger', existe y no existe al mismo tiempo.





