El presidente de EE.UU., Donald Trump, valoró este lunes de manera extraordinariamente positiva su reunión con el mandatario chino, Xi Jinping. "Diría que, en una escala de cero a diez, la calificaría con un 12", afirmó el mandatario estadounidense al referirse al encuentro.
Trump agregó que el encuentro fue "muy respetuoso" y "muy bueno", antes de volver a definirlo como una "gran reunión". Sus comentarios sobre Xi surgieron mientras hablaba de la necesidad de reforzar la capacidad industrial de EE.UU. y reducir su dependencia del exterior.
En particular, el mandatario puso como ejemplo el acero y sostuvo que EE.UU. no puede depender de otro país, como China, para obtener un material indispensable para fabricar equipamiento militar. También afirmó que la producción de medicamentos y otras industrias están regresando al país, con "cientos de miles de millones de dólares" destinados a nuevas plantas.
Durante la misma entrevista, Trump fue consultado sobre declaraciones del embajador estadounidense en China, quien habría señalado que el mandatario sugirió a Xi la posibilidad de que EE.UU. vendiera equipamiento militar a Pekín. "Nunca escuché eso", respondió el presidente, quien inicialmente incluso creyó que la pregunta se refería a Taiwán.
Trump aseguró que preguntaría al diplomático sobre sus declaraciones y bromeó con que a China "probablemente le gustaría comprar" armamento estadounidense porque, según sostuvo, EE.UU. fabrica "mejor equipamiento" que el gigante asiático. Sin embargo, aclaró respecto de una eventual venta: "No lo discutimos".
"Muchas cosas buenas"
Trump dijo haber tenido una "reunión increíble" con Xi que, según señaló, se extendió durante mucho tiempo. "En realidad dos días, si lo piensan. Y hemos logrado un avance tremendo", declaró a periodistas.
El mandatario sostuvo además que los últimos tres días habían sido "muy increíbles" y aseguró que "muchas cosas buenas están sucediendo", entre ellas avances para los agricultores estadounidenses.
Xi realizó la semana pasada una visita de Estado a EE.UU., durante la cual fue recibido por Trump en la Casa Blanca. Ambos líderes acordaron extender temporalmente la tregua comercial entre las dos potencias, aunque quedaron pendientes cuestiones de fondo relacionadas con los aranceles, la tecnología, las tierras raras y Taiwán.