El presidente de Argentina, Javier Milei, protagonizó este jueves un tenso intercambio con el editor en jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, quien lo interrogó sobre la posibilidad de una recesión, el desempleo, su eventual reelección, los controles de capitales y la relación con China. La entrevista, celebrada tras un discurso del mandatario ante el Economic Club de Nueva York, incluyó preguntas que incomodaron al presidente.
Micklethwait comenzó por los últimos datos de actividad y planteó que la economía se había contraído durante tres meses, antes de preguntarle si le preocupaba la posibilidad de entrar en recesión. "No", respondió Milei entre risas. El mandatario sostuvo que Argentina lleva más de dos años creciendo y estimó que este año la expansión será de alrededor del 3%, "o algo menos", con un desempeño similar en 2027. Bloomberg señaló que el producto interno bruto cayó un 0,6% durante el segundo trimestre.
El periodista pasó entonces al desempleo y recordó que figura entre las principales preocupaciones de los argentinos. Milei rechazó que haya aumentado sustancialmente y afirmó que la economía creó 520.000 puestos de trabajo, principalmente informales. Ante la pregunta de si estaba seguro de conseguir la reelección en 2027, el mandatario aseguró estar "tranquilo" y sostuvo que alrededor del 70 % de los argentinos no quiere "volver al pasado".
Uno de los cruces más ásperos llegó cuando Micklethwait cuestionó la permanencia de controles de capitales. Tras recordar la admiración de Milei por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Milton Friedman, le preguntó cuándo se convertiría en un "verdadero" defensor del libre mercado y terminaría de levantar las restricciones. Milei respondió que había que considerar "el infierno" del que estaba saliendo Argentina y aseguró que prácticamente todas las limitaciones ya fueron eliminadas.
El mandatario no pudo ocultar su fastidio ante el planteamiento. Y argumentó que mantiene el cepo porque "del otro lado" tiene a "simios cavernícolas subnormales que son capaces de destruir todo".
Relación con China y Malvinas
China abrió otro frente incómodo. Micklethwait recordó que Milei había sido un duro crítico de Pekín antes de llegar a la Presidencia y contrastó aquellas declaraciones con la relación económica actual.
"Antes de convertirte en presidente eras un gran crítico de China y ahora es tu principal socio comercial", le planteó. Milei respondió que impedir esos intercambios sería contradictorio con sus propias ideas liberales y, al ser interrogado por las importaciones de vehículos chinos, replicó: "Los autos no los importo yo, los importan los individuos".
El intercambio mostró también la tensión entre el alineamiento político de Milei con EE.UU. y el peso económico que conserva China para Argentina. El propio mandatario defendió durante la entrevista que los particulares puedan comerciar libremente con el gigante asiático. Micklethwait incluso ironizó que, en ese punto, Milei podía ser "un poco más liberal que Trump", en referencia al presidente estadounidense y estrecho aliado del argentino.
La cuestión de las islas Malvinas apareció hacia el final. Micklethwait preguntó qué ocurriría con sus habitantes en caso de que Argentina recuperara la soberanía y si serían expulsados o reemplazados por "colonos". Milei corrigió al periodista cuando utilizó el nombre británico del archipiélago —"se llaman Malvinas y son argentinas", remarcó— y aseguró que sus habitantes serían tratados "de una manera digna". También contrapuso esa posición con el trato que, según afirmó, recibieron los habitantes argentinos originales de las islas por parte del Reino Unido.


