La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofrece en esta jornada su primer discurso como mandataria ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La dignataria abrió su intervención, llamando a recordar que Caracas mantiene como directriz "su apego a la paz y el rechazo a la violencia", y promueve en su lugar el predominio "del diálogo sobre el conflicto". "Creemos firmemente en el poder del entendimiento y el diálogo", apuntó, para luego destacar que la nación bolivariana "defiende sin ambigüedades que la paz, que una paz justa, duradera, con dignidad para todas las partes no es una aspiración ingenua sino la única salida verdaderamente humana".
En cuanto a los desafíos económicos, amén de defender los modelos de crecimiento económico con justicia social, Rodríguez cuestionó nuevamente los regímenes de sanciones unilaterales, al considerar que "socavan las libertades económicas y financieras, y retardan el desarrollo humano".
A ello sumó lo que calificó como "el fracaso institucional del comercio global", habida cuenta de que "ninguna nación puede prosperar bajo esquemas supranacionales que no promuevan la industria nacional y premien la deslocalización".
La energía como clave para la estabilidad
Aunque destacó que su país está firmemente comprometido con el resguardo de los derechos de la naturaleza, consideró que la energía de origen fósil representa un factor inomitible para conseguir "estabilidad internacional".
Así las cosas, criticó lo que denominó "programas de descarbonización forzada, al valorar que representan "una amenaza" contra dimensiones claves de la vida humana como la seguridad alimentaria, el empleo y la producción. En su lugar, abogó por un enfoque que permita "garantizar simultáneamente la seguridad en el suministro, precios asequibles y sostenibilidad ambiental".
Agenda multilateral
Hace una década, Rodríguez representó a su país en la 71.° Asamblea General de la ONU como ministra de Relaciones Exteriores del Gobierno de Nicolás Maduro.
Un día antes de subirse nuevamente al podio de la ONU, mantuvo un encuentro presencial –que catalogó de "histórico"– con el presidente de EE.UU, Donald Trump, después de casi nueve meses de la incursión armada estadounidense que terminó con el secuestro de Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores.
La dignataria llegó a Nueva York la madrugada del pasado lunes. Al aterrizar en la ciudad estadounidense, declaró que llegaba "con la firmeza y la esperanza de un pueblo que cree en el encuentro y la unión entre las naciones".
En el marco de su visita a la ciudad estadounidense, también sostuvo un encuentro con el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien habló de "profundizar la evolución estratégica de la cooperación entre el Gobierno Bolivariano y el sistema multilateral", consignó Miraflores.
Además, se reunió con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, así como con los líderes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM) "para impulsar nuevas etapas de relacionamiento con el sistema financiero internacional y garantizar trabajo conjunto en beneficio del pueblo venezolano".
La participación de la presidenta encargada en la Asamblea General ocurre tras ocho años de ausencia de jefes de Estado venezolanos en el podio central del organismo internacional en el contexto del desconocimiento de un grupo de países de las instituciones de Venezuela y del recrudecimiento de las sanciones impuestas por EE.UU.
La última vez que un mandatario del país suramericano dio un discurso ante la ONU fue el 26 de septiembre de 2018, cuando Maduro participó en el debate general.
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