Quienes están detrás del desarrollo de una inteligencia artificial (IA) cada vez más sofisticada esperan obtener "mil años de desarrollo tecnológico comprimidos en dos años", sostiene el presidente del Instituto de Investigación en Inteligencia de las Máquinas (MIRI, por sus siglas en inglés) y excolaborador de Google y Microsoft Nate Soares. Muchos de ellos "esperan poder hacer del mundo un lugar mucho mejor", pero primero quieren "una cura contra el cáncer y luego algo mayor, como una cura para el envejecimiento", detalló en una plática con Tucker Carlson.
Por otro lado, añadió, los grandes modelos que desarrollan son una sorprendente fuente de ingresos, que permiten financiar "la creación de aún más y más grandes centros de datos para el siguiente nivel de la tecnología". Los empresarios y gerentes "tienen la mira puesta en la versión más afinada de esa tecnología, que serían máquinas mucho más inteligentes que los humanos". Una vez alcanzada esa altura, las inteligencias artificiales podrán continuar la investigación en IA y crear sus propias y próximas generaciones.
El progreso que describe Soares no significa, en su opinión, "que nada loco suceda en este planeta hasta que las IA sean superinteligentes". "La superinteligencia, en ese sentido —dice—, es un punto más allá del cual las cosas deben volverse bastante locas, porque ahora las IA pueden realizar investigaciones automatizadas sobre sí mismas y crear otras IA aún más inteligentes, pueden descubrir cómo gestionar las fábricas de robots y construir mejores robots, etcétera".
Hace un año, Soares compartió con un periódico británico la estimación de que la probabilidad de extinción humana a través de la IA era de "al menos 95 %", si se continuaba por el camino actual. A su vez, el exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon opinó recientemente que al menos dos empresas que desarrollan esa clase de productos informáticos no actúan de manera responsable. "Están corriendo directamente hacia la superinteligencia automejorable y apostando con nuestras vidas", denunció el experto.