El primer ministro húngaro, Péter Magyar, reclamó este jueves a la Unión Europea medidas concretas y cuantificadas para los países de Europa Central en medio de los llamamientos de Bruselas a abandonar por completo la energía rusa.
La cuestión energética fue uno de los principales asuntos abordados durante la cumbre de los países del Grupo de Visegrado celebrada en Bratislava, junto con el aumento de los precios de la energía, la migración y el próximo presupuesto plurianual de la UE.
Durante la reunión, Magyar insistió en que la discusión europea debe centrarse en soluciones prácticas, especialmente ante el encarecimiento de la energía. El primer ministro húngaro sostuvo que los países afectados por la situación internacional actual necesitan conocer de antemano qué recursos financieros y qué mecanismos de apoyo recibirán.
"Decenas de empresas de todo el continente están cerrando porque no pueden asumir los costes energéticos. Por ello, al hablar de competitividad, queremos ver propuestas concretas —con cifras precisas— que detallen el alcance y los tipos de apoyo que pueden esperar las empresas de Europa Central, ya sea ayuda para la eliminación gradual de los combustibles fósiles o para el desarrollo de nueva capacidad de almacenamiento de energía", dijo.
Como consecuencia de las políticas actuales, denunció el primer ministro, "está surgiendo una grave escasez de diésel, ya que los presupuestos de los Estados miembro no pueden soportar la carga de las intervenciones fiscales" existentes. "Además, se produciría una escasez de diésel y combustible si los distintos Estados miembros mantuvieran estas restricciones y medidas de protección", explicó.
Péter Magyar espera que se logren avances en el presupuesto plurianual durante la reunión del Consejo Europeo de octubre y que los socios europeos puedan contar con un enfoque constructivo por parte del Gobierno húngaro.
- Desde 2022, la UE ha reducido considerablemente sus importaciones de combustibles rusos. Se trata de un proceso especialmente relevante para países como Hungría, que mantiene una elevada dependencia de energía rusa. Las importaciones marítimas de crudo ruso en la UE han caído casi por completo, mientras que la proporción de gas ruso ha bajado del 45 % (en 2022) al 12 %.
- Mientras, la situación energética en Europa sigue siendo vulnerable. Los depósitos de gas de la UE están llenos solo en un 67 %, frente al 80 % registrado el año pasado. Los analistas advierten de posibles subidas de precios durante el invierno, especialmente ante la prohibición de todas las importaciones de GNL ruso a partir del 1 de enero de 2027.