El momento en que se come influye directamente en los ritmos diarios con los que el hígado procesa, almacena y utiliza los nutrientes, según explicó el investigador Daniel Mauvoisin, de la Universidad de Nantes, en un artículo publicado este miércoles por MedicalXpress.
El metabolismo no funciona igual a lo largo del día. El hígado sigue ciclos diarios para regular el uso de la energía, y esos ritmos dependen tanto del reloj circadiano presente en casi todas las células como de una señal clave: la hora a la que llega la comida.
Una enzima en la mira
En un estudio publicado en la revista Cell Reports, los investigadores analizaron el papel de una enzima mitocondrial llamada ACSF3. En ratones, observaron que sus niveles en el hígado subían y bajaban según la hora del día y respondían al horario de alimentación. Cuando cambiaron la hora en que los animales comían, también se alteró el ritmo de la ACSF3 y de un proceso químico asociado al metabolismo, conocido como malonilación de lisina.
Además, al reducir esa enzima exclusivamente en el hígado, los científicos detectaron cambios en la quema de grasas, un aumento en la producción de lípidos y alteraciones en los ritmos de los lípidos hepáticos. También se modificaron la glucosa y la señalización de la insulina.
Mauvoisin señaló que "el momento de la ingesta de alimentos es en sí mismo una potente señal biológica" y explicó que la disminución de ACSF3 también se asoció con un aumento de la autofagia, el sistema de reciclaje de las células, posiblemente como respuesta a esos desajustes metabólicos. Esto sugiere que la enzima podría actuar como un vínculo entre el horario de las comidas y la organización del metabolismo hepático.
El investigador advirtió que los experimentos se realizaron en ratones y que no puede asumirse automáticamente el mismo mecanismo en humanos. A pesar de esto, consideró que la vida moderna —con turnos irregulares, cenas tardías y horarios variables— podría alterar la relación entre la alimentación y el reloj interno del cuerpo. "La pregunta ya no es solo ¿qué comemos?, sino también ¿cuándo comemos y cómo distingue nuestro cuerpo la diferencia?", concluyó.
Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!