En paralelo a los intercambios de fuego directo con Irán en el estrecho de Ormuz durante los últimos meses, Estados Unidos llevó a cabo una operación secreta de 4 meses en las aguas de esta estratégica vía marítima.
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Según fuentes citadas por el periódico Financial Times, la misión de desminado fue ejecutada en la oscuridad por buzos de elite de los Navy SEALs, barcos robóticos y embarcaciones submarinas especializadas, en un esfuerzo por eliminar los explosivos que paralizaban el tránsito de cargamentos vitales tras los ataques perpetrados por EE.UU. e Israel contra la nación persa en febrero.
El despliegue encubierto se dio a conocer luego de que la afirmación del presidente Donald Trump, respaldada por el Pentágono, tomara por sorpresa a los analistas, al declarar que "todas las minas" en las aguas internacionales del paso estratégico habían sido desactivadas o detonadas.
La revelación desconcertó a los observadores navales, dado que los registros de seguimiento indicaban que tres dragaminas estadounidenses basados en el golfo Pérsico habían sido reubicados a miles de kilómetros, en los océanos Índico y Pacífico, desde principios de junio.
En junio, la Organización Marítima Internacional estimó que cerca de 80 minas amenazaban la navegación comercial. A diferencia de los métodos convencionales, que requieren buques especializados cortando amarras a plena luz del día, la Armada estadounidense empleó pequeños equipos a bordo de lanchas inflables respaldados por sonar remolcado y sumergibles no tripulados para rastrear y neutralizar las cargas sumergidas.
- Cabe recordar que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado la desaparición de 10,1 millones de barriles diarios de los mercados internacionales, casi el doble que, durante la Revolución iraní, ocupando ahora el segundo lugar entre las mayores interrupciones de suministro de la historia.
- Irán ha insistido en repetidas ocasiones que el estrecho sigue cerrado, pese a las afirmaciones de las autoridades estadounidenses, y advirtió que no se reabrirá hasta que EE.UU. "corrija su comportamiento". También aclaró que más del 50 % de la costa del golfo Pérsico le pertenece y que, por tanto, le corresponde gestionar el paso marítimo.