El Buró Federal de Investigaciones de EE.UU. (el FBI) detuvo en la víspera a una mujer de 35 años identificada como Jessica Bowie, a la que acusa de haberle revelado a una fuente confidencial de la agencia que apoyaba al Estado Islámico (EI)* y haberle pedido ayuda para fabricar explosivos para atentar en el Capitolio del estado de Nueva York, reporta NBC citando la denuncia penal presentada esta jornada y a funcionarios federales.
De acuerdo con la investigación, Bowie se convirtió al islam hace un lustro y usaba las redes sociales para difundir mensajes radicales. En la acusación se señala que la mujer creó varias cuentas para burlar las sucesivas suspensiones por infracción de los términos de uso de las plataformas. Asimismo, diversos testimonios consignados en la acusación indican que publicó mensajes de respaldo al terrorismo entre los meses de mayo y junio de este año.
En particular, se puntualizó que la sindicada juró lealtad al EI en varios audios grabados tanto en árabe como en inglés. Se alega que entre el 16 de julio y el 17 de agosto se comunicó con una fuente del FBI que se hacía pasar por un facilitador de la entidad terrorista y le manifestó que quería ayudar a perpetrar un ataque contra la sede del Legislativo estatal —que se encuentra a menos de tres kilómetros de su casa—, porque quería hacer alguna cosa para "dañar a los enemigos de Dios".
A esos efectos, entre el 21 de julio y el 21 de agosto de 2026 Bowie visitó la sede del Capitolio en Albany en cinco oportunidades, en las que equipos de vigilancia la observaron mientras tomaba fotografías. En uno de los mensajes enviados al informante del FBI incluido en la denuncia expresó que quería "influir en el sistema estadounidense", y en otro afirmó que deseaba "destruir la mayor parte posible del edificio y matar a los senadores mientras están reunidos".
Para fundamentar la acusación, dos agentes del FBI se reunieron con ella en secreto el 18 de agosto y grabaron el encuentro. Entonces, Bowie aludió a la posibilidad de atentar contra el presidente Donald Trump en la Casa Blanca —aunque consideró que ese era "un trabajo todavía más difícil"—, aseguró que no le importaba que terceros murieran a consecuencia de sus acciones, y manifestó confianza en poder huir impunemente en medio del caos y en poder volver para cometer otros actos similares.
De momento se le acusa por intentar proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada. Si es hallada culpable, podría ser sentenciada a cumplir hasta 20 años de cárcel, pagar una multa de hasta 20.000 dólares y quedar sometida a libertad condicional permanente una vez cumpla su pena carcelaria.
*Reconocido como grupo terrorista en Rusia y prohibido en su territorio.