Un estudio publicado el 3 de junio en la revista Molecular Psychiatry analizó qué ocurre en el cerebro durante la abstinencia del alcohol. Los científicos observaron que, tras un periodo sin consumirlo, algunos ratones mostraban una mayor tendencia a seguir buscando y bebiendo alcohol incluso cuando este resultaba desagradable.
Durante 14 días, los ratones tuvieron acceso al alcohol en sesiones de una hora y después pasaron 28 días sin consumirlo. Más tarde, los investigadores añadieron quinina para darle un sabor cada vez más amargo.
Una señal en el cerebro
Tras el periodo de abstinencia, los ratones regresaron al lugar donde antes recibían alcohol. Esta vez solo había agua, pero algunos seguían intentando beber, un comportamiento que los investigadores interpretaron como una búsqueda de alcohol. Mientras lo hacían, midieron la actividad del BNST, una región cerebral relacionada con este comportamiento.
Más tarde, volvieron a ofrecerles alcohol con quinina. Los animales que continuaron bebiéndolo, pese al sabor desagradable, ya habían mostrado una mayor actividad en esta región durante la búsqueda.
¿Por qué importa?
El abuso de alcohol sigue siendo un grave problema de salud pública en Estados Unidos. En 2024, las muertes relacionadas con su consumo fueron 4,5 veces más numerosas que las atribuidas a los opioides, mientras que alrededor del 10 % de los estadounidenses desarrolla un trastorno por consumo de alcohol, lo que equivale a casi 30 millones de personas. Entender mejor el papel del BNST podría ayudar a encontrar nuevas vías de tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol, señala The Conversation.
Sin embargo, el estudio no demuestra que esa actividad cerebral sea la causa directa de este comportamiento, por lo que los autores señalan que serán necesarias nuevas investigaciones para entender mejor el mecanismo.