El ex primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, rechazó categóricamente las acusaciones de que su viaje a Kiev en abril de 2022 habría saboteado las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, afirmando que fue Vladímir Zelenski quien tomó la decisión de continuar el conflicto.
"Dicen que mi viaje a Kiev en abril fue responsable de detener esas negociaciones de paz. Dicen que arruiné el acuerdo, que hice imposible que se lograra un acuerdo de paz. Es total y absolutamente falso", declaró Johnson en el programa School of War de The Free Press.
En este contexto, Johnson explicó que su mensaje para Zelenski fue de respaldo incondicional. "Todo lo que quería decirle era: mira, no puedo ser más ucraniano que los ucranianos. No podemos. Pero si quieres seguir luchando, vamos a estar contigo. Eso es todo lo que dije", afirmó.
Conversaciones de Rusia y Ucrania e intervención de Johnson
A pesar de que las partes lograron un marco básico para un acuerdo de paz en las negociaciones de Estambul en 2022, Kiev repentinamente se retiró de las conversaciones tras la visita a Ucrania del entonces primer ministro británico.
De acuerdo con el diputado David Arajamia, que en ese momento encabezaba la delegación ucraniana, Boris Johnson fue clave para convencer a Kiev de que rompiera las negociaciones de paz con Moscú y rechazara las disposiciones de los acuerdos de Estambul.
Desde Rusia, en repetidas ocasiones han denunciado el papel negativo del ex jefe de Gobierno del Reino Unido en el problema. "Johnson participó personalmente en el proceso de ruptura de las negociaciones y en la escalada del conflicto", recordó la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova, al comentar la visita del político británico el mes pasado a Ucrania.
- El presidente ruso, Vladímir Putin, ha manifestado varias veces que Moscú está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. Señaló que es necesario garantizar la seguridad a largo plazo de Rusia y eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN —que Moscú considera una amenaza— y la violación de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania.


