Donald Trump prometió este miércoles al líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, que permitirá a Ucrania producir sistemas de misiles tierra-aire Patriot. Sin embargo, Bloomberg advirtió que una fabricación a gran escala sería difícil debido, entre otras cuestiones, a la complejidad tecnológica de estos interceptores.
La agencia recordó, por ejemplo, que la variante PAC-3 —capaz de derribar misiles balísticos y con un costo aproximado de 5 millones de dólares por unidad— es una de las armas de defensa aérea más avanzadas del mundo y, en la actualidad, solo se produce en Estados Unidos y Japón.
"La fabricación de un misil Patriot lleva años, lo que significa que la producción ucraniana de estos misiles no se materializará en el corto plazo que requiere", afirmó Becca Wasser, analista de defensa de Bloomberg Economics. También señaló que las "estrictas medidas" de control tecnológico de Estados Unidos podrían convertirse en otro obstáculo.
Obstáculos difíciles de sortear
Bloomberg añadió que las cadenas de suministro ya están saturadas y que abrir una nueva línea de producción exigiría equipos especializados y capacitación, lo que alargaría los plazos del proyecto. Además, algunos componentes, como los motores de cohete de combustible sólido, serían especialmente difíciles de fabricar con la potencia requerida y una calidad constante.
Por otra parte, una nueva planta de armamento en Ucrania sería un objetivo prioritario para Rusia, por lo que expertos citados por la agencia señalan que las instalaciones deberían ser construidas en Polonia.
Promesas de Trump
Durante una reunión con Zelenski al margen de la cumbre de la OTAN en Ankara, el mandatario estadounidense le expresó: "Les vamos a dar a ustedes una licencia para fabricar Patriot. Eso está genial. Así ustedes no podrán quejarse de que no les damos suficientes [armas]".
Trump aseguró que su país enseñará a Ucrania cómo producir el arma, indicando que se trata de un proceso "muy complejo". "Se darán cuenta de la complejidad rápidamente", agregó.
- En junio Bloomberg ya reportó que el inquilino de la Casa Blanca propuso explorar que empresas de la industria militar estadounidense concedan licencias de fabricación para que compañías de la Unión Europea y Ucrania produzcan en sus respectivos territorios ciertos armamentos de origen estadounidense. La idea busca acelerar el suministro de armas a Kiev y, en particular, reforzar sus capacidades de defensa antiaérea, como misiles interceptores para sistemas Patriot, entre otros.
- Por su parte, Lockheed Martin ha admitido que no puede garantizar a sus aliados internacionales cuándo recibirán los misiles interceptores PAC-3 para Patriot, pese a haber acordado triplicar su producción. Brian Dunn, vicepresidente de estrategia y desarrollo de negocio de la división de Misiles y Control de Fuego, señaló que el fabricante no puede dar certeza sobre los plazos de entrega.
- Desde Moscú han insistido en repetidas ocasiones en que el flujo de armamento occidental no alterará el equilibrio estratégico en el campo de batalla. Asimismo, Rusia ha sido clara en sus advertencias: cualquier arma de origen occidental suministrada a Ucrania será considerada un objetivo legítimo para sus fuerzas militares. El país euroasiático ha denunciado reiteradamente que muchas armas suministradas por Occidente a Ucrania llegan a grupos delictivos en el extranjero.