En medio del devastador panorama que han dejado los dos potentes sismos en Venezuela, la solidaridad se ha convertido en la otra cara de la tragedia.
En la Universidad Central de Venezuela, uno de los principales centros de acopio espontáneos en Caracas, jóvenes voluntarios clasifican sin descanso medicinas, ropa y alimentos.
"Esperemos que les ayude bastante y que, bueno, por allá están medicinas, ropa, comida. Las personas, bueno, se les invita a venir a participar porque de verdad es necesario. Muchas personas están, amigos míos están desaparecidos, sus familiares están debajo de sus casas enterrados", relata una estudiante, con la voz entrecortada, mientras llama a más gente a sumarse.
Otra voluntaria describe el ritmo frenético del apoyo ciudadano: "Tengo más o menos 2 horas que llegué y no hemos parado de empacar cosas. O sea, eso es caja tras caja tras caja". Aunque reconocen que "falta gente" para ayudar, subrayan que la organización se mantiene y que cada mano cuenta.
Mientras tanto, en barrios como San Agustín, vecinos preparan arepas por su cuenta para llevarlas a los damnificados, recordando que, además de La Guaira y otras zonas costeras, también en la propia capital hay familias que lo han perdido todo. Su mensaje es claro: la magnitud de la catástrofe exige que la población siga movilizada y que la ayuda no se detenga.
MINUTO A MINUTO: La situación en Venezuela, golpeada por el doble terremoto