Detener el mercenarismo: la 'bomba' que heredará el nuevo presidente de Colombia

Expertos apuntan al mercenarismo como un problema de naturaleza transnacional que debe ser abordado en articulación con otros países.

Frenar el reclutamiento de colombianos para participar en conflictos armados en el exterior se perfila como uno de los principales retos del próximo presidente de Colombia. El fenómeno global se ha agudizado en escenarios como Ucrania, adonde muchos llegan engañados, sin formación militar previa, y son utilizados como carne de cañón por el Ejército de Kiev.

Aunque recientemente el país latinoamericano se adhirió a la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios, aún falta definir el alcance de las sanciones internas, que corresponderá al nuevo Congreso y al nuevo Gobierno hacerlo.

El nuevo proyecto de ley prevé penas de prisión de entre 10 y 15 años, además de fuertes multas, para quienes dirijan, financien o utilicen a una o más personas para participar en hostilidades, acciones armadas o actos de violencia contra un Estado, su población o sus instituciones, tanto en territorio nacional como en el extranjero.

El congresista Alejandro Toro señala que se trata de un "problema de Estado", y destaca la necesidad de que el próximo presidente "tenga toda la apertura" de avanzar con el proyecto.

Asimismo, el investigador y docente de la Universidad Externado de Colombia, Andrés Macías, insiste en la necesidad de "establecer cuándo sería considerado un delito" y cómo prevenir reclutamientos que deriven en "actividades que violen los derechos humanos" o el derecho internacional.

Un problema de naturaleza transnacional

En el escenario electoral, entre los candidatos que se enfrentan en la segunda vuelta, solo el aspirante Iván Cepeda ha tenido una postura clara sobre el mercenarismo. Cepeda fue uno de los congresistas que impulsó la ley antimercenarios y ahora en su programa de gobierno propone medidas contra la creación, el reclutamiento y la operación de estos grupos.

En contraste, su contendiente, Abelardo de la Espriella, no se ha registrado ningún pronunciamiento al respecto, ni en espacios de discusión públicos ni en su plan de gobierno.

Lina Manrique, doctora en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, reclama "una política pública de Estado que dé mayores garantías a los militares de la reserva activa". "Estamos hablando de profesionales en ciencias militares que a los 40 años ya están, no pensionados, sino en reserva activa y frente a propuestas sumamente atractivas para mercenarismo en Sudán, México o incluso en Ucrania".

Expertos apuntan al mercenarismo como un problema de naturaleza transnacional que debe ser abordado en articulación con otros países, y cuestionan el doble rasero de las sanciones que, desde Washington, se aplican a algunas empresas vinculadas al reclutamiento en ciertos conflictos como el de Sudán, mientras omiten a otras que captan mercenarios para el conflicto ucraniano.

En filas ucranianas