Decenas de esqueletos humanos sin cráneo, aparentemente apilados al azar en un asentamiento de 7.000 años de antigüedad cerca de la ciudad de Vráble, en Eslovaquia, ofrecen una visión aterradora a primera vista. Desde que 2022 se descubrió este macabro entierro, los investigadores han estado estudiando su posible origen, especulando con que se trataba de una masacre neolítica.
Sin embargo, los análisis óseos y los resultados de las excavaciones recientes apuntan ahora a una dirección diferente: los expertos creen que las decapitaciones fueron parte de un ritual, explica la Universidad Christian Albrecht de Kiel, en Alemania. Un nuevo estudio, publicado en la revista Proceedings of the Prehistoric Society, sugiere que los cráneos fueron extraídos no mediante la violencia, sino de forma cuidadosa.

"Por el contrario, tenemos pruebas de que los enterramientos —que nos parecen inusuales— formaban parte de prácticas sociales que estructuraban relaciones locales y suprarregionales", comentó el profesor Dr. Martin Furholt, autor principal del estudio.
Los investigadores consideran que la práctica de la decapitación no fue un acto aislado de masacre, sino un fenómeno complejo, ritualizado y prolongado. Según explicaron, los cráneos eran seccionados con instrumentos afilados, como lo demuestran las marcas de cortes encontradas en las vértebras cervicales.
La cultura de la cerámica de bandas
El gran asentamiento neolítico de Vráble es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la denominada cultura de la cerámica de bandas, cuyas piezas de alfarería decoradas con líneas paralelas han sido encontradas en toda Europa Central.
El yacimiento comprende más de 300 restos de viviendas distribuidas en tres barrios, donde de forma intermitente llegaron a existir hasta 80 casas habitadas simultáneamente. El asentamiento existió durante varios siglos, aproximadamente entre el 5250 y el 4950 a. C.

Uno de los barrios estaba rodeado por una zanja que probablemente servía de límite. Desde que se iniciaron las excavaciones en 2022, en la entrada del asentamiento se han descubierto los restos de al menos 78 individuos, en diversas posturas y sin un orden discernible.
A 77 de los individuos les faltaba la cabeza. Los arqueólogos hallaron únicamente el esqueleto de un niño con el cráneo conservado. Las primeras evidencias sugieren que transcurrió poco tiempo entre la muerte de estas personas y su entierro.
El yacimiento de Vráble proporciona claves para discernir cuestiones tan fundamentales como, por ejemplo, cómo se entendían la muerte y el cuerpo en el Neolítico, destacó el Dr. Furholt, quien admitió que aún "quedan preguntas por responder".


