Un agente de Policía de la Prefectura de Saga, en Japón, de unos veinte años, fue sancionado por realizar una falsa amenaza de bomba en un restaurante con el fin de evitar asistir a su propia fiesta de despedida tras decidir renunciar, informan medios locales.
El oficial dejó una nota en la entrada del local advirtiendo del supuesto dispositivo y luego llamó para alertar. La Policía confirmó que no había explosivos y determinó que se trataba de una amenaza falsa. Durante el interrogatorio, el agente admitió: "Como ya había decidido renunciar, no quería asistir a la fiesta de despedida. Lamento profundamente mis acciones egoístas y pido sinceras disculpas".
La Policía de Saga le impuso una reprimenda, la sanción más leve, y tramitó su renuncia. Fue remitido a la fiscalía por obstrucción al negocio y amenazas. Las autoridades anunciaron que reforzarán la educación sobre ética laboral entre sus agentes.
