En el contexto de la visita a China del presidente estadounidense, Donald Trump, fabricantes locales de vehículos lo instaron a impedir la entrada de la industria china en el mercado estadounidense, pues estiman que si ello ocurriera, podría suponer su colapso, reporta Axios.
"Si se permite a los fabricantes de automóviles chinos enviar su exceso de existencias a EE.UU., nuestra cadena de suministro de automóviles colapsará bajo el peso de estos vehículos vendidos a precios inferiores a los del mercado", alegó Scott Paul, presidente de la Alianza para la Manufactura Estadounidense, en una carta abierta dirigida a los miembros del Congreso estadounidense, difundida este miércoles.
Mercado codiciado
El medio refiere que los fabricantes de automóviles chinos han intentado incursionar en el mercado estadounidense durante largo tiempo, pero ello no ha sido posible en virtud de las medidas proteccionistas adoptadas por Washington para impedirlo.
Entre ellas destacan dos determinaciones adoptadas durante la gestión del antecesor de Trump, Joe Biden: un arancel del 100 % a las importaciones de vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático y proscripción para la tecnología china asociada a ese tipo de transporte.
Sin embargo, el actual mandatario estaría dispuesto a que Pekín construyera fábricas, incluso de automóviles, dentro del territorio estadounidense, según sostiene la firma de investigación Wall Street Fundstrat. La Casa Blanca ha negado esta versión.
"Si bien la Administración siempre busca una mayor inversión en el resurgimiento industrial de EE.UU., cualquier idea de que alguna vez comprometeríamos nuestra seguridad nacional es infundada y falsa", sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai.
Desarrollo fuera de EE.UU.
Pese a lo afirmado por Desai, Axios estima que la creciente expansión de la industria automotriz china hacia Occidente, podría indicar que EE.UU. vería con buenos ojos ese negocio, aunque bajo ciertas condiciones.
Uno de los escenarios contemplados es que Washington exija a las compañías chinas operar en sociedad con empresas locales, replicando lo que hiciera el país asiático durante la década de 1990 para impulsar sus capacidades industriales.
"Los vehículos eléctricos chinos están llegando en masa a los mercados de Europa, Latinoamérica y el sudeste asiático. Canadá acaba de anunciar una política para abrir también las puertas a las importaciones de vehículos eléctricos chinos", llamó a recordar recientemente el analista Michael Dunne.
En su opinión, este hecho deja al descubierto una realidad preocupante: que EE.UU. podría haber perdido su capacidad de competir en ese ámbito, debido al declive de su industria. "La capacidad industrial se está desarrollando en otros lugares y si EE.UU. abre el mercado, los fabricantes de automóviles estadounidenses podrían verse irremediablemente superados", advirtió el experto.



