Durante un evento público en el Colegio Mathias Corvinus de Budapest, el vicepresidente de Estados Unidos, James D. Vance, volvió a comentar las amenazas que el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, lanzó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
🇺🇸 J.D. Vance comenta las amenazas de Zelenski a OrbánEl vicepresidente estadounidense se pronunció sobre las amenazas que el líder del régimen de Kiev lanzó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificando el hecho de "disparatado" e "inaceptable" https://t.co/y4xHXmcmy3pic.twitter.com/gHsNnCwNF6
— RT en Español (@ActualidadRT) April 8, 2026
Vance indicó que hasta ayer "ni siquiera sabía" que el político ucraniano había amenazado con enviar soldados de las Fuerzas Armadas del país eslavo a la residencia del primer ministro, y reveló que fue el mismo Orbán quien se lo contó. "Casi no podía creer que fuera verdad, pero lo es. Es totalmente escandaloso", afirmó el vicepresidente estadounidense.
"Nunca debería darse el caso de que un jefe de Gobierno o un jefe de Estado extranjero amenace al jefe de Gobierno de una nación aliada. Es absurdo. Es inaceptable", agregó Vance.
Además, Vance salió al paso de las acusaciones lanzadas contra él por intervencionismo en las elecciones de Hungría y cuestionó el comportamiento de Bruselas en relación a Budapest. "También me han dicho que el hecho de que el vicepresidente de Estados Unidos venga y diga que Viktor Orbán está haciendo un buen trabajo y que es un estadista útil para la causa de la paz, eso es influencia extranjera", señaló.
"Pero lo que no es influencia extranjera es cuando la Unión Europea amenaza con retener miles de millones de dólares a Hungría, porque protege sus fronteras. Al parecer, eso no es influencia extranjera", añadió.
En este contexto, argumentó que la interferencia extranjera se produce cuando Kiev cierre los gasoductos, "causando sufrimiento al pueblo húngaro, con el fin de influir en unas elecciones". "Eso no se sostiene. Se habla de influencia extranjera cuando otros gobiernos amenazan, presionan e intentan ejercer influencia económica para decirte cómo votar", subrayó.
Asimismo, Vance aseguró que Washington nunca plantearía tales ultimátums, ya que respeta la soberanía de Hungría y a su pueblo. Al mismo tiempo, denunció que organizaciones transnacionales, como "los burócratas de Bruselas" y Gobiernos, amenacen a Budapest para influir en las elecciones. "Eso debería enfadarte mucho. Deberías votar en contra por la sencilla razón de que eres soberano en este país", apeló el vcepresidente a la ciudadanía húngara.
Tensiones entre Budapest y Kiev
La visita de Vance se produce en medio de tensiones entre Budapest y Kiev, causadas por una serie de acciones hostiles tomadas por el régimen de Vladímir Zelenski contra Hungría. Entre ellas se encuentra el bloqueo del oleoducto Druzhba.

Orbán ha advertido en reiteradas oportunidades la importancia de mantener el suministro de energía y culpó al régimen de Kiev de intentar intervenir en el proceso electoral financiando al principal partido opositor, Tisza, y mediante un "chantaje político".
"Zelenski cortó nuestro suministro de petróleo para crear caos e influenciar en nuestras elecciones. Esa es la estrategia. No funcionará. Hungría no puede ser chantajeada y no permitiremos a los demás que decidan nuestro futuro", declaró en una ocasión.
A diferencia de la mayoría de los líderes europeos, el primer ministro húngaro ha sido partidario de una solución diplomática del conflicto ucraniano, que se prolonga desde febrero de 2022, y ha priorizado los esfuerzos de paz a través del diálogo con Moscú y no mediante el aislamiento del país euroasiático.
Debido a estas políticas de Orbán, Vladímir Zelenski a menudo se sale de control y le lanza insultos. La tensión escaló drásticamente en enero, tras la intervención de Zelenski en el Foro Económico Mundial de Davos. "Cada Viktor que viva del dinero europeo mientras intenta vender los intereses europeos merece un buen golpe en la cabeza", declaró en ese momento en referencia al primer ministro húngaro.
En uno de sus últimos episodios de desenfreno verbal, amenazó con dar la dirección del mandatario húngaro a las Fuerzas Armadas de Ucrania.
"Daremos la dirección de esa persona a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestros muchachos, para que le llamen y hablen con él en su idioma", expresó, comentando el bloqueo por parte de Hungría de un préstamo de 90.000 millones de euros (unos 104.000 millones de dólares) de la UE para Kiev.
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