El cometa C/2026 A1 (MAPS), descubierto el pasado 13 de enero por el Observatorio AMACSI (Chile), dejó de ser visible este sábado tras acercarse demasiado al Sol, informó el Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Rusia.
El objeto espacial, considerado como el más brillante en el firmamento, fue absorbido por nuestra estrella, integrándose a ella. De acuerdo con el Laboratorio de Astronomía Solar, sus materiales volátiles se dispersaron en la corona solar, mientras que posibles fragmentos rocosos impactaron directamente en su superficie.
El C/2026 A1, identificado como parte de los cometas rasantes solares de la familia Kreutz, pertenecía a un grupo de fragmentos originados por la desintegración de un antiguo cometa gigante hace siglos o incluso milenios. Este linaje incluye cuerpos históricos como los grandes cometas de 1106, 1843 y 1882. El recién desparecido cometa habría sido uno más en esta larga cadena de cuerpos que periódicamente se precipitan hacia el Sol.
Un espectáculo luminoso que nunca llegó
Pese a las expectativas iniciales, la desintegración del C/2026 A1 no produjo el espectáculo luminoso previsto. Según el Laboratorio de Astronomía Solar, algunos modelos anticipaban un aumento de brillo comparable al de la Luna llena, visible incluso durante el día. No obstante, el cometa resultó ser más pequeño de lo estimado y mostró una notable resistencia, sobreviviendo prácticamente intacto hasta su ingreso en la corona solar, sin una desintegración violenta.
Tras la desaparición del C/2026 A1, el cometa C/2025 R3 (PANSTARRS) pasó a ocupar el lugar del objeto más brillante en el cielo. Aunque su brillantez no será tan excepcional, se perfila como un objetivo atractivo para la astrofotografía en las próximas semanas. Alcanzará su máximo brillo entre el 20 y el 23 de abril.
Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!

