Las estrategias de Irán para responder a la agresión de EE.UU. e Israel parecen ajustarse con el objetivo de localizar blancos vulnerables, según señalaron altos funcionarios militares y expertos estadounidenses citados por The New York Times.
Entre los objetivos de las fuerzas iraníes desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, figuran sistemas de defensa y radares estadounidenses e israelíes, así como hoteles frecuentados por tropas norteamericanas. "Aprendieron que lo que nos falta son capacidades defensivas, como interceptores, misiles THAAD y Patriots", afirmó Vali R. Nasr, experto en Irán de la Universidad Johns Hopkins. "Es sorprendente cuán rápido aprendieron e implementaron lecciones", agregó.
Nasr advirtió además que, tras atacar las instalaciones de EE.UU., Irán aún podría conservar capacidad ofensiva contra tropas, activos y aliados estadounidenses.
En ese sentido, el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, reconoció este martes que las Fuerzas Armadas iraníes han cambiado sus tácticas. "Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo. Se están adaptando, como nosotros", señaló.
Estrategia asimétrica
De acuerdo con el testimonio de los oficiales, Teherán habría aceptado que no puede enfrentar en igualdad de condiciones a EE.UU. e Israel, por lo que sobrevivir a la ofensiva ya sería considerado una victoria. De ahí que haya definido su estrategia de ataque hacia objetivos que percibe como vulnerables, entre ellos interceptores y defensas aéreas.
La diferencia de poderío se refleja en la cantidad de víctimas: en la República Islámica han muerto unas 1.300 personas, mientras que solo siete soldados estadounidenses han fallecido y 140 resultaron heridos, de los cuales 108 ya regresaron al servicio.
Otro funcionario que analizó la respuesta iraní fue el secretario de Defensa, Pete Hegseth: "No puedo decir que anticipamos necesariamente cómo reaccionarían, pero sabíamos que era una posibilidad". Hegseth calificó como "un gran error" por parte de Teherán "empezar a apuntar a sus vecinos de inmediato, [...] actuando de forma temeraria desde el principio". "Сreo que fue una demostración de la desesperación", afirmó.
Más allá de esta especulación, dos oficiales militares expresaron su preocupación por la falta de claridad del Pentágono sobre todos los sitios de lanzamiento de Irán y advirtieron que ese país mantiene misiles en reserva para atacar objetivos importantes, como los radares estadounidenses.
Cambio de táctica
Por otra parte, expertos señalan que Teherán ha modificado su forma de actuar. Si antes solía avisar con suficiente antelación antes de lanzar ataques de represalia, ahora no lo hace. El año pasado, después de que Washington atacara tres instalaciones nucleares, Irán respondió con golpes contra la base militar Al Udeid en Catar —que alberga tropas estadounidenses—, pero previamente dejaba claros sus objetivos.
Además, antes Irán dirigía todos sus ataques con drones contra Israel, pero en el conflicto actual ha disparado miles de drones contra bases y activos estadounidenses en Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak y Baréin. En Al Udeid alcanzó un sistema de radar de alerta temprana y dañó un radar sofisticado. También dañó o destruyó al menos seis edificios o estructuras adyacentes a la infraestructura de comunicaciones por satélite en la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait.
Según una evaluación del Pentágono proporcionada al Congreso la semana pasada, el costo de un ataque al complejo de la sede de la Quinta Flota de la Marina de EE.UU. en Baréin asciende a aproximadamente 200 millones de dólares.
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